Después de una conversación vía Skype con Nerea, ¡por fin he conseguido registrarme en el blog! Mis primeros días en Lyon han sido lo que se dice caóticos: por no tener, no tenía ni almohada. Tras ver mi habitación y dejar las maletas (llegué media hora tarde de la hora establecida para poder entrar en la residencia, menos mal que la señora de la recepción me permitió entrar, si no me veía descargando las maletas en el aparthotel de al lado), me he pasado la semana de aquí para allá, que si me tenía que comprar un móvil francés, abrirme una cuenta en el banco, y luego todos los papeleos de la Universidad. Pero bueno, merece la pena, aunque sea sólo por ver lo bien que se portan contigo tanto la gente que trabaja en la Universidad como el resto de estudiantes extranjeros, los cuales están igual de perdidos que tú.
Hoy, una semana y media después, empiezo a sentirme como en casa.

Primeras imágenes en Lyon con mi hermano ¡te echo de menos!
Ves Sara como no lo ibas a pasar tan mal!! Disfruta muchoo!!
A ver si nos vamos Luismi y yo, y empiezo a escribir también cosillas por aquí!
Muaa!
[...] Desde Lyon, nos dicen que una vez allí, perdidos en un lugar que no es el nuestro, en un idioma que no es el nuestro, con unos amigos que acabarán siendo los nuestros, tienen que conseguir más firmas. Siguiente nivel, sube la complicación. Llamo a una amiga a Grecia, vía Skype. Necesito el móvil de un chico que ahora mismo no sé dónde está en España, pero la semana que viene estará en Londres. En la videoconferencia, veo la Acrópolis de fondo. Aquí el cierzo mueve los chopos y en octubre ya hará frío. Vía libre a la lectura, pero haremos las charlas bajo techo, no vaya a ser que la lectura se la lleve el cierzo. [...]